
Lo que no tienen en común todos los regímenes que han aplicado estas prácticas de terror es las consecuencias jurídicas que la historia deparaba a sus dirigentes. En España, por ejemplo, todos los dirigentes del franquismo se fueron de rositas, algunos incluso se reconvirtieron en "demócratas de toda la vida"
Llegados a este momento, cumpliendo una década ya del siglo posterior al genocidio español, parece comprensible que la judicatura plantee que alguien debe pagar por semejantes atrocidades, a pesar de las evidentes dificultades procesales que tal empresa pueda implicar.
Lo que no es en absoluto aceptable, lo que es del todo incomprensible es que el las altas instancias del poder judicial de una democracia plena de un pais como España quieran condenar al juez que investiga esos crímenes. Y además, derivado de un proceso iniciado contra él, por personas ideológicamente próximas a los autores de esas barbaridades.
Hoy Juan Gelman, vícitma de otra dictadura militar, publicaba un interesante artículo en el EL PAIS en el que planteaba el asombro ante semejante proceso.
Yo también creo, como el Sr. Garzón, como millones de ciudadanos españoles, que la dictadura franquista debe ser juzgada. Si llega el día que condenan bajo un oscuro proceso y , en mi opinión, exento de algunas garantías procesales al juez que articula nuestras demandas esa fecha quedará fijada como aquella en que España volvió a nublarse, a ser de nuevo tan gris.